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Categoría: Salud

Los beneficios de la risa en el entorno familiar

La risa genera grandes beneficios en el entorno familiar además ¿Sabíais que hace 4000 años, en el Imperio Chino, había “templos para reír” con el fin de equilibrar la salud? ¿O que en América del norte en tribus como la Hopi, existía un “payaso ceremonial” para ayudar a sanar a los guerreros enfermos? Y es que las civilizaciones antiguas ya conocían que el sentido del humor y la risa tienen efectos muy positivos en nuestra salud física y mental.

Científicamente se ha demostrado que cuando reímos liberamos endorfinas, las conocidas como “hormonas de la felicidad”, que hacen que la sensación de placer aumente y disminuya la sensación de dolor. Además, los músculos se relajan, la circulación sanguínea mejora, el colesterol se reduce, el sistema inmune se fortalece…

Pero no sólo eso, en el entorno familiar, la risa nos beneficia porque ayuda a reducir el nivel estrés y la ansiedad, fomenta la sociabilidad, el espíritu crítico sano, aumenta la autoestima, favorece las capacidades intelectuales y es un facilitador de la comunicación entre personas, previniendo conflictos, reduciendo los niveles de agresividad lo que nos permite tener relaciones sanas basadas en la confianza, la cooperación y la proximidad.

Y es que la risa, es algo innato que llevamos desde pequeños. Los niños se ríen mucho más que los adultos. ¿Por qué no aprender de ellos? ¡¡Los beneficios merecen la pena!! Aprovechar un momento al día para hacer juegos divertidos juntos: cosquillas, contar chistes, muecas, mímica, bailes, … Incluso podemos forzar la risa: al final saldrá sola y se contagiará.

A continuación, os dejamos algunos enlaces donde encontraréis distintas dinámicas para desarrollar juegos divertidos:

http://humorsapiens.com/risoterapia/ejercicios-de-risoterapia

https://www.youtube.com/watch?v=Dne-UrGg2xE

Después de compartir una sesión de risoterapia en familia, no sólo habréis liberado las tensiones del día, sino que os conectará emocionalmente con vuestros hijos, fomentando vuestro vínculo con ellos. A todos os llenará de optimismo, de vitalidad y de positividad. Crecer con sentido del humor y risas, además, les ayudará a perder la vergüenza, a relativizar las cosas, a socializar y a transmitir alegría a su alrededor.

Capacidad de atención y concentración en el confinamiento

Todos disponemos de capacidad de atención para centrarnos una misma tarea durante un determinado tiempo. Este tiempo varía según nuestra concentración. Lo que sí está claro es que ¡¡no podemos estar concentrados infinitamente!!.

Seguramente hayamos experimentado estos días que nuestras capacidades de concentración y de atención no son las mismas: las nuestras y las de nuestros hijos. ¿Y esto porque ocurre?.

Durante este periodo de confinamiento, pasamos los días rodeados del mismo entorno físico por lo que, nuestra capacidad de prestar atención se puede ver afectada, y nuestra concentración se agota antes.

Por este motivo es importante que, dentro de nuestro alcance, aprovechemos las alternativas que tenemos.

Consejos para mejorar la capacidad de atención en los menores

  • Diferenciar bien la zona de trabajo/estudio y la de ocio: este punto siempre ha sido importante, pero ahora más que nunca, si pasamos muchas horas viendo continuamente los mismos estímulos, nuestro cerebro se agota más fácilmente.
  • Hacer descansos de calidad: levantarse de la silla cada 40-60 minutos, salir de la zona de trabajo/estudio, darse un paseo por la casa y si tenemos terraza o jardín, salir a estirarnos y a realizar los descansos al exterior.
  • Salir a la calle/jardín: nuestra visión se está viendo obligada a mirar objetos y situaciones a distancias cercanas, donde solo entran en juego las funciones de convergencia y acomodación visual.
    En condiciones normales, no estamos acostumbrados a forzar tanto la visión. Para que la calidad atencional sea óptima, debemos salir al exterior y mirar al horizonte, de manera que nuestra agudeza visual y la mirada periférica trabajen y podamos retomar la tarea con la máxima calidad.
  • Realizar alguna tarea novedosa: acometer cosas diferentes y variadas, hace que cuando tengamos que retomar las tareas del colegio o trabajo, nuestro cerebro haya descansado y nuestra capacidad de concentración aumentado.
  • No abusar de los dispositivos electrónicos: antes luchábamos porque nuestros hijos no pasaran tanto tiempo con ellos, y ahora se han convertido en un gran aliado para poder continuar con muchas de las anteriores rutinas y mantener el contacto social.
    Por ello, es muy importante dejar los dispositivos fuera en nuestros momentos de ocio: realizar tareas que no tengan que ver con la tecnología, no usarlos en los momentos que estamos en familia, dejar el móvil fuera de la habitación por la noche e incluso, si fuera posible, el ordenador.

Además, las emociones y los pensamientos por las situaciones que estamos viviendo, pueden interrumpir en nuestra mente y hacer más difícil la tarea de atender y poder rendir como quisiéramos.

Por eso, estas pequeñas alternativas, pueden ayudarnos a despejar la mente y seguir adelante con nuestro día a día.

Vídeos mindfulness por edades

El estrés del día a día no sólo afecta a los adultos, sino también a los niños: el ajetreo diario, las discusiones con los amigos, las preocupaciones propias del desarrollo, las peleas con los hermanos, los exámenes, … Esto se traduce en conductas de malestar. Por ejemplo, están más irascibles, se les ve tristes, tienen dificultades para dormir, sufren pérdida de apetito o bajan su rendimiento académico. Las técnicas mindfulness pueden aportar herramientas para gestionarlo mejor.

Es importante, desde pequeños, enseñarles técnicas que les ayuden a gestionar esos momentos de estrés. El Mindfulness puede ayudarnos en esta tarea, pero, además, su práctica tiene otros beneficios:

– Ayuda a gestionar las emociones y la autorregulación.
– Fomenta la autoestima.
– Desarrolla la empatía.
– Aumenta la concentración.
– Favorece la toma decisiones de forma consciente y calmada.

En los siguientes vídeos, podréis encontrar diferentes actividades para practicar en familia. Ya sabéis: buscar un lugar tranquilo y ¡¡disfrutar del momento de paz!!

VIDEOS:

10-12 años:

8-10 años:

6-8 años

4-5 años:

2-3 años:

El desconfinamiento paso a paso, emoción a emoción

¡Volvemos al exterior! ¡Qué gran noticia! ¿O no? Durante la desescalada por el estado de alarma del coronavirus cada persona va a experimentar una emoción y la expresará de diferente manera. En lo que se refiere a niños y adolescentes puede que éstos no quieran salir de casa por diferentes motivos. Lo que se suele llamar, síndrome de la cabaña. A continuación, presentamos algunos de los motivos más relevantes y pautas para acompañarlos en su propia gestión del desconfinamiento.

En primer lugar, para ayudarles a gestionar estas emociones es importante que les demos una información clara, veraz, a la vez que tranquilizadora y ajustada a la edad y al nivel de comprensión del niño o adolescente. Responder a sus preguntas con un lenguaje sencillo y mostrando calma, les dará seguridad. Si no tenemos respuesta a lo que nos preguntan, comentar tranquilamente que no lo sabemos, pero que podemos buscar la información juntos.

Los más pequeños, puede que tengan “miedo al virus” y a “ponerse malitos por el coronavirus”. Podemos sentarnos con él o ella en un lugar tranquilo y contarles que ese “monstruo” se está yendo porque hay mucha gente que está luchando contra él. Que para ayudar a que desaparezca, cuando salgamos a la calle no podemos ir al parque, ni abrazar a un amigo si le vemos, y que hay protegerse con una mascarilla. Podemos hacer un dibujo o poner una pegatina encima de la mascarilla para romper la posible asociación con la enfermedad o que es algo malo. Además, es bueno que lleven algún muñeco o prenda que le haga sentirse seguro.

Los niños de 8-12 años, pueden sentir inseguridad ya que reciben más información del coronavirus y sus consecuencias. Además, es la etapa en la que aparecen los miedos evolutivos de la muerte y las catástrofes. Explicarles con claridad la situación (“La situación por el coronavirus ha mejorado y, para que siga así, tenemos que cumplir unas medidas de seguridad”) e informar a medida que dispongamos de los datos, de los pasos de la desescalada. Saber qué se puede hacer y qué no se debe hacer todavía, les ayudará a gestionar sus inquietudes.

La adolescencia es una etapa donde la figura de los amigos toma mayor relevancia que la de los padres, quieren más independencia y vivir más experiencias y, eso, ha desaparecido en los días de confinamiento. De ahí que su respuesta pueda ser más de rabia o desafío. Recomendamos hablar con ellos acerca de la responsabilidad individual y acompañarlos en su frustración con estrategias de escucha activa y empatía. Puede que prefieran quedarse en casa, en su nueva zona de confort. En ese caso, animarles sin obligar a dar una vuelta solos o acompañados con alguien de casa, incluso poniéndoles pequeños retos o tareas de 5 minutos al día para hacer fuera, en las horas permitidas. Esto les ayudará a cambiar sus rutinas e ir gestionando las emociones negativas asociadas a la nueva situación.

En definitiva, estar atentos a sus emociones y preocupaciones, y ayudarles a hacer frente a esta situación en familia, con estrategias de inteligencia emocional: escuchando y acompañando desde la empatía, con sensibilidad y paciencia: ingredientes para una educación en positivo desde la familia.

“El valor no es la ausencia del miedo, es la conquista de éste”
Anónimo

Juegos para estimular la atención

A través de nuestros sentidos estamos permanentemente recibiendo información tanto del exterior, por ejemplo, un ruido, como de nuestro interior, por ejemplo, nuestros pensamientos. Por ello, para llevar a cabo cualquier proceso cognitivo, aprender e, incluso, sobrevivir, necesitamos de la atención. Estimular la atención, por tanto nos permite estar despiertos y alerta, enfocarnos en un solo estímulo, mantener la concentración durante un largo período de tiempo, seleccionar la información relevante, cambiar de una tarea a otra o atender dos cosas a la vez.

También ayudará a que el desarrollo de la psicomotricidad del pequeño, tenga más garantías de éxito.

La capacidad de atender se va desarrollando a lo largo del crecimiento. Los bebés tienen una atención involuntaria orientada hacia los estímulos: si oye un ruido, gira su cabeza hacia donde se haya producido ese sonido. Poco a poco van enfocándose a estímulos de forma voluntaria y durante más tiempo: están desarrollando la atención sostenida. Es hacia el final de la infancia, aproximadamente 11 años, cuando se desarrolla una atención más dirigida: desarrollan habilidades para planificar o controlar impulsos. Empiezan a desarrollar las funciones ejecutivas.

Estimular la atención de los más pequeños con juegos

En el siguiente vídeo, encontraréis juegos para que los más pequeños aprendan a centrarse de manera voluntaria.
¡¡¡Atentos todos!!!

Resiliencia en las familias Alarcón

Hablar de resiliencia es hablar de la capacidad que tenemos de enfrentarnos a los problemas y superarlos de manera que salgamos fortalecidos de ellos. Es una actitud positiva ante la vida que nos protege y ayuda ante los vaivenes que experimentamos. ¡Qué maravilla! ¿verdad? La pregunta es ¿podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollarla? La respuesta es ¡¡sí!! Desde una educación en positivo, acompañando desde la inteligencia emocional en la gestión de sus emociones, pensamientos y conductas, tanto desde la familia como desde el colegio.

Como indica el acrónimo de uno de nuestros programas principales CACEI (Colegio Alarcón Centro Emocionalmente Inteligente), creemos en la importancia del desarrollo de las habilidades socioemocionales, componente fundamental de la resiliencia. Por eso, a través de nuestro CACEI y de la forma de gestionar las conductas, pensamientos y emociones del día a día basada en la disciplina positiva, fomentamos desde pequeños, competencias como la empatía, la asertividad, la autoestima, la solidaridad, la responsabilidad, la escucha activa, o las relaciones en positivo … todo ello, características de las personas resilientes.

Estas habilidades para una vida resiliente podemos potenciarlas desde la familia a través de diferentes acciones:

  • Favorecer las relaciones sociales: con ellas los niños desarrollan e incrementan la empatía y la asertividad, entre otras habilidades, y generan un sentimiento de pertenencia al grupo que hará que compartan sus inquietudes y problemas con los demás.
  • Incentivar la ayuda a los demás: así se sienten valorados y capaces de hacer cosas por sí mismos, mejorando su autoestima y desarrollando valores como la solidaridad y el compromiso.
  • Establecer una rutina diaria: de esta forma los niños perciben que controlan la situación y les ayuda a reducir la ansiedad y la incertidumbre.
  • Animar a fijarse metas alcanzables: con lo que los niños aprenderán el valor de logro y a enfrentarse a los desafíos y a la frustración.
  • Fomentar el optimismo y el sentido del humor: ayudándoles a entender que el cambio es parte de la vida y a establecer nuevas metas. Siempre, después de la tormenta sale el sol.
  • Promover la autonomía y la independencia: su sentimiento de autoeficacia y autoconcepto se verán reforzados, desarrollando y aumentando sus fortalezas.
  • Enseñar a tomar decisiones y afrontar los problemas: ayudándoles a analizar las situaciones que suponen un reto o una exigencia, considerando los aspectos positivos y negativos y eligiendo la opción que más beneficios personales tiene sin dañar a otros. Asumiendo las consecuencias de ello, aprenderán a generar estrategias de afrontamiento, fortaleza y responsabilidad.

Hay que tener presente que los adultos somos el principal modelo de los niños. Por eso es importante el cómo nosotros afrontemos los problemas y cómo exteriorizamos esa gestión. La empatía, la capacidad de escucha y una actitud cálida serán su mejor apoyo para generar confianza y seguridad en sí mismos y llegar a desarrollar la resiliencia.

Estamos en un tiempo para las habilidades resilientes, tanto para desarrollarlas, madurarlas y ejercitarlas, como para protegernos y ayudarnos a resistir a la incertidumbre actual. Como dice este dicho de Albert Einstein:

En medio de la dificultad reside la oportunidad

Para más información podéis consultar estos enlaces:
www.healthychildren.org
www.apa.org

Juegos para estimular la psicomotricidad

Cuando somos pequeños, los movimientos que aprende nuestro cuerpo, producen un cambio a nivel motor, cognitivo, emocional y social. Por ello, estimular la psicomotricidad adquiere un papel importante en los primeros años de vida.

A través de ejercicios psicomotrices se favorece el desarrollo de áreas motoras como la adquisición del esquema corporal, el control del cuerpo, la lateralidad, la coordinación o el equilibrio, propiciando el juego con los iguales. A nivel cognitivo ayudan a mejorar la capacidad de memoria, la atención, la creatividad y la concentración. Además, el niño es capaz de enfrentar sus miedos, conocer sus limitaciones y expresar sus emociones. Todo ello hace que el autoconcepto y la autoestima se vean reforzadas.

Juegos para estimular la psicomotricidad

En el siguiente vídeo podréis encontrar una serie de juegos con los que desarrollar la psicomotricidad mientras se divierten. ¡¡A jugar!!

Uso saludable de las TICs en niños y adolescentes ante el COVID-19

La actual restricción de movilidad supone la eliminación de cualquier actividad social o de ocio para los niños fuera de casa, y es normal que estos recurran a las pantallas más que de costumbre. Y no sólo por ocio, sino también para comunicarse con amigos y familia y para realizar las tareas escolares. En nuestras manos está promover un uso responsable y saludable de las TICs. Y os preguntaréis ¿CÓMO?

Lo primero es acordar cuándo se van a utilizar y para qué. Hay que mostrarse flexibles y que ellos sean parte de la toma de decisiones, pero finalmente llegar a un acuerdo. Durante la conversación del tema, es importante ofrecer argumentos de por qué hay que limitar el tiempo de uso como, por ejemplo, que la vista tiene que descansar, y que hay que establecer prioridades. Y para qué, como decíamos al inicio, a parte del ocio, es un buen momento para aprovechar la tecnología como una vía de aprendizaje utilizándola para juegos didácticos, vídeos que trasmiten valores, aprendizaje de actividades, practicar deporte o conversaciones de calidad con personas en la distancia.

Sean niños o adolescentes, debemos supervisar y guiar en el uso de las TICs. Una buena educación en el uso de los dispositivos móviles y consolas hará que le experiencia sea positiva y segura: informar de los peligros, resaltar la importancia de la privacidad, que conozcan los recursos que hay, etc.

Más que nunca hay dar ejemplo en el uso que hacemos de las nuevas tecnologías. Nosotros también debemos utilizar los dispositivos con responsabilidad durante estos días, si queremos que nuestros hijos hagan caso a las indicaciones que les transmitimos.

El uso de las nuevas tecnologías es inevitable, lo que debemos hacer es controlar el uso abusivo y los riesgos inherentes. Ofrecer alternativas como la lectura, los juegos de mesa, las actividades manuales, el deporte, la cocina e incluso, dejar que se aburran. Así, los hijos recibirán otro tipo de estimulación y les ayudará a vivir de una forma más tranquila.

Este período en el que dependemos de las nuevas tecnologías para trabajar y mitigar el gran aislamiento social que tenemos que cumplir, puede ser un buen momento para aprender a equilibrar nuestra vida online, disfrutar de la vida offline y promover una relación positiva con las TICs. ¡¡Conectemos con equilibrio!!

 

Para más información os invitamos a consultar estos enlaces:
https://www.unicef.es/educa/blog/uso-saludable-tics

https://www.pantallasamigas.net/

Controlar la ansiedad: ¿Amiga o enemiga?

Controlar la ansiedad, que es una emoción que nos permite estar alerta y que aumenta nuestra capacidad de percepción, es muy importante. En una dosis adecuada es positiva (y necesaria) ya que genera activación y productividad, pero ¿quién no ha experimentado alguna vez un sentimiento de ansiedad elevada que le genera un gran estrés? Es en este momento cuando es conveniente aprender a gestionarla, ya que si no lo hacemos puede derivar en una elevada frustración y otros problemas complicados.

La ansiedad pone tu foco de atención en el futuro: “tengo que…” “debería hacer…” “luego voy a hacer…”. Esto es importante porque nos ayuda a estar activos. El problema deriva en la frustración que se genera cuando focalizamos exclusivamente la atención en el futuro y no conseguimos poner las herramientas necesarias en el presente para “organizar” todo lo que nos queda por hacer.

Para conseguir esto a mayor escala, hay que comenzar por el principio: concentrándonos en la respiración y en la atención plena. Una vez que hayamos conseguido desbloquear nuestros pensamientos anclados en el futuro y los hayamos traído al presente, es cuando estamos preparados para comenzar a organizar todo lo que nos falta por delante, que es lo que nos está generando esa ansiedad negativa.

A continuación, os mostramos una imagen que muestra la relación de nuestro rendimiento, ya sea en el colegio o en el trabajo, con los niveles de estrés que podemos llegar a tener:

Como veis, la imagen nos muestra que cierta cantidad moderada de estrés es útil, pero si se nos dispara nos produce bloqueo y por tanto frustración e improductividad.

Os recomendamos una serie de Apps que podemos descargarnos durante estos días en casa y emplear parte de nuestro tiempo en mejorar nuestra atención plena y la respiración que son la base del autocontrol emocional:

Breathe: aplicación gratuita para entrenar el control de la respiración.
Mindfulness: aplicación para la iniciación al mindfulness. Tiene un breve programa gratuito de 5 días y varias meditaciones. Si se quiere avanzar habría que suscribirse.
Meditopia: con diferentes ejercicios de relajación y atencionales. Ofrecen sesión de prueba para varias semanas.
– Siente: aplicación que sigue la línea de las anteriores con diferentes ejercicios de atención, mindfulness y respiración.

Así que, ya sabéis, para controlar la ansiedad: respirar, pensar en positivo y ¡¡a vivir en el presente!!

Controlar la ansiedad: ¿amiga o enemiga?

Peleas entre hermanos, ¿cómo gestionarlas durante la cuarentena por Coronavirus?

Las peleas entre hermanos son normales y forman parte de su aprendizaje social y emocional. Sin embargo, en esta situación de encierro excepcional, estas peleas pueden aumentar. Los hermanos pasan todo el tiempo juntos, se aburren, se sienten nerviosos, no pueden ver a sus amigos ni jugar con ellos, están preocupados…y puede que salte la chispa del encontronazo. Los gritos, llantos y malas caras hacen que el ambiente en casa, a veces, sea tenso y nos produzca una sensación de frustración, enfado y angustia.

Esperar que los niños compartan sus juguetes con sus hermanos o se muestren siempre cariñosos es una expectativa irreal. Los conflictos entre hermanos son algo natural y adaptativo. Adaptativo porque con los hermanos aprendemos a gestionar conflictos, resolver problemas, negociar, aceptar las diferencias e, incluso, manejar las luchas de poder.

Los adultos tenemos que ayudar a canalizar ese malestar y ayudarles a gestionar las peleas para que puedan desarrollar nuevas habilidades sociales útiles para su día a día y para el futuro.
En el momento de la pelea, debemos ser cuidadosos con nuestras intervenciones. Lo primero es mantener la calma y observar. Si no existe ningún peligro físico, hay que dejarles que resuelvan sus conflictos. De esa forma aprenden a regular sus emociones y a encontrar sus propias herramientas para gestionar la situación.

Cuando intervengamos es necesario no juzgar y mostrar la máxima neutralidad posible. Ambas partes se sentirán víctimas y, si nos posicionamos hacia una de las partes podemos, sin quererlo, fomentar la rivalidad o los celos. En vez de culpabilizar, tenemos que mantener una escucha activa, validando el malestar de cada una de las partes, y ayudándoles a identificar y expresar cómo se sienten. Tras ello, enfocarse en la solución y no en el problema. Probablemente necesitarán nuestra ayuda, sobre todo si los hermanos son pequeños, para buscar alternativas y soluciones que no dañen a ninguno.

En el día a día, podemos introducir algunos elementos para prevenir la agresividad física y verbal que dan pie a esas peleas entre hermanos. ¿Cómo lo hacemos? Pues con muchas actuaciones que conocéis y venís haciendo: educando en valores como el respeto y los buenos modales; poniendo normas y reglas; evitando los juegos y los visionados violentos; dando ejemplo con nuestro comportamiento ante un conflicto; no comparándoles: cada uno tiene sus necesidades y sus características y evitando cualquier rivalidad entre ellos.

Con estos pequeños consejos, los niños aprenderán a resolver conflictos, se sentirán respetados, su autoestima se verá reforzada y se generará más respeto y empatía entre los hermanos. ¡¡Y a disfrutar de la vida familiar!!

Aquí tenéis algunos enlaces donde podéis ampliar información:
Psicología Online
Educar en calma

Covid-19: Actividades para hacer con los niños mientras están en casa

Estos días en casa, por la expansión del Covid-19, no cabe duda que van a ser diferentes y pueden dar lugar a muchas oportunidades. Es importante ayudar a los niños a continuar con sus rutinas y que no dejen el ritmo de trabajo. También es un buen momento para realizar juegos y actividades en familia. A continuación, tenéis algunos consejos para esta situación excepcional en casa:

1. Hacer un HORARIO para cada día que incluya tareas escolares, descansos y tiempo libre. Mantener una hora de levantarse y de acostarse entre semana o de las comidas, aunque con cierta flexibilidad, nos ayudará a continuar con el orden y la rutina que ya teníamos. Es importante pactar la organización con los niños, aceptando algunas de las propuestas que ellos hagan.

2. Explicar a los hijos que no estamos de vacaciones y que es obligatorio dedicar varias horas diarias al ESTUDIO. Establecer una rutina de trabajo con un horario definido. Se aconseja que se mantenga el horario del colegio en donde realicen las tareas que les vayan indicando los profesores de manera online y consulten con ellos lo que necesiten. Puede ser útil utilizar reloj y timbres de aviso.

3. Permitir el USO CONTROLADO de televisión, videojuegos o móviles con fines lúdicos. Se debe incluir esta posibilidad en el horario pactado para el tiempo de ocio y descanso.

4. Ayudar a entender que hay que REDUCIR LA VIDA SOCIAL. Eso no significa quedarse encerrado en casa. Se puede salir a espacios abiertos al aire libre para pasear o hacer deporte, pero evitando al máximo lugares concurridos o quedando con los amigos o compañeros de forma grupal.

5. Promover el uso de JUEGOS y JUGUETES en los más pequeños para aprovechar los ratos libres. Los juegos de mesa o las cartas son una buena alternativa para entretenerse en familia. No hay que alarmarse si los niños dicen que se aburren. El aburrimiento es una oportunidad para la creatividad y la búsqueda de alternativas auto-gestionadas.

6. Animar a la LECTURA de esos libros que tienen en su estantería y que podían estar aún pendientes para cuando se tuviera tiempo. ¡Ahora es el momento! Con los niños pequeños se puede leer cuentos e historias que les agraden.

7. Colaborar en alguna de las TAREAS DOMÉSTICAS diarias: cocinar, poner el lavavajillas, regar plantas, etc. Conviene incluirlo en ese horario para los días de Alarcón en Casa. Todo ello contribuye a generar un sentimiento de pertenencia, responsabilidad y a utilizar el tiempo libre de forma positiva ayudando a la vida familiar.

8. EXPLICAR cuando lo requieran la situación excepcional en la que está la familia, respondiendo siempre a sus preguntas en un lenguaje tranquilo y escuchando sus dudas, temores o inexactitudes, teniendo en cuenta la edad de los niños.

9. Si los padres trabajan desde casa, se deben poner REGLAS para que respeten el espacio y el tiempo de trabajo. Señalar cuándo no pueden interrumpir y cuándo van a poder estar con ellos o resolver sus dudas, ayudará a tener un mayor rendimiento.

Con estas ideas, seguro que estos días se pasan de una manera más tranquila y agradable, aprovechando y disfrutando los momentos en familia.

Consejos para hablar con los hijos sobre el Coronavirus

Desde hace algunas semanas el Coronavirus ha impregnado nuestra vida de una forma importante y llamativa. Los niños y jóvenes están expuestos, como los adultos, a una cantidad abrumadora de información a través de los medios de comunicación y en las relaciones personales, que requiere de una importante dosis de discernimiento y equilibrio personal para distinguir lo que es realmente útil.

Como padres y educadores debemos guiar a nuestros hijos y ocuparnos de tres aspectos fundamentales a la hora de hablar del coronavirus: la protección de sus emociones, la protección de su salud y la prevención del rechazo a otras personas.

Respecto a proteger las emociones de los niños se aconseja a las familias:
– Evitar exponer a los niños a noticias y reportajes sean éstos con enfoque informativo o con enfoque sensacionalista. En los adolescentes, supervisar a qué noticias acceden y ayudarles a discriminar.
– No incluirlos en las conversaciones de los adultos sobre el tema, especialmente si son acaloradas, ni hacerles partícipes de bromas sobre el tema. Puede dar pie a interpretaciones confusas o a producir nerviosismo.
– Responder a todas sus preguntas y sus inquietudes de forma adaptada a su capacidad de comprensión y nunca de forma engañosa. Proponemos para los niños más pequeños utilizar este «librito».

Para proteger la salud la competencia que tenemos que estimular es la auto-protección. Las actuaciones necesarias en este ámbito son:
– Enseñarle el lavado eficaz de manos, según se está informando en estos días de forma exhaustiva.
– Ayudarle a identificar las circunstancias del día a día en que estamos en contacto con la suciedad, por ejemplo: tocar tierra, animales domésticos, o basura.
– Mostrarle y animarle a realizar comportamientos de higiene que protegen a los demás: usar pañuelos, no compartir cubiertos, vasos, etc.
– Animarle a contribuir a la higiene doméstica: tirar desechos a la basura, valorar la importancia de que la ropa y la vajilla esté limpia, etc.

Por último, la prevención de la violencia hace referencia a detectar que los niños y adolescentes, a partir de informaciones erróneas, es contextualizadas o malintencionadas, hablen de forma despectiva o tengan actitudes de rechazo a ciertas personas, por ejemplo «mi vecino chino es un coronavirus» «si tu abuela tose se va a morir». Aunque es comprensible que los niños sean más susceptibles de desenfocar la información que escuchan o les llega, los adultos de su entorno debemos reconducir las percepciones erróneas que detectemos, hablando con ellos, proporcionándoles informaciones basadas en hechos y animándoles a ser considerados con todas las personas, ya que cualquiera podemos vernos afectados por el COVID-19.

Y un apunte final. Nuestras palabras para ayudar a nuestros hijos a entender sus dudas, preguntas y actitudes sobre el COVID-19 deben ir siempre acompañadas de nuestro ejemplo. No tiene ningún efecto positivo si les decimos que hay que estar tranquilos y nos notan nerviosos en ese momento u otro cercano, o si nos oyen contar chistes que no saben interpretar, o no nos lavamos las manos a menudo, por mencionar algunas situaciones.

Podéis ampliar información en estos enlaces y si tenéis alguna duda podéis contactar con nosotros:

Colegio de Psicólogos de Madrid

Unicef

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