Saltar al contenido

¿No quiere… o no puede? Lo que hay detrás cuando parece que no lo intenta

Publicado en    Psicología |

A lo largo del día, en casa y en el colegio, hay situaciones que se repiten con frecuencia: una tarea que no empieza, un ejercicio que se abandona, un “no puedo” que aparece demasiado pronto. Desde fuera, es fácil interpretarlo como falta de ganas, desinterés o incluso actitud. Y es normal que surjan pensamientos como: “Si no lo intenta, nunca aprenderá”, “podría hacerlo, pero no quiere” o “si quisiera, lo sacaría adelante”. Sin embargo, muchas veces lo que vemos no refleja lo que realmente está pasando.

A lo largo del día, en casa y en el colegio, hay situaciones que se repiten con frecuencia: una tarea que no empieza, un ejercicio que se abandona, un “no puedo” que aparece demasiado pronto. Desde fuera, es fácil interpretarlo como falta de ganas, desinterés o incluso actitud. Y es normal que surjan pensamientos como: “Si no lo intenta, nunca aprenderá”, “podría hacerlo, pero no quiere” o “si quisiera, lo sacaría adelante”. Sin embargo, muchas veces lo que vemos no refleja lo que realmente está pasando.

Porque no siempre es que no quiera. A veces, simplemente, no puede hacerlo como esperamos. Hay niños que, ante una tarea, no empiezan. Otros empiezan, pero se pierden. Algunos lo hacen rápido, pero con muchos errores. Otros necesitan que se les repita constantemente qué hacer. No es falta de inteligencia. No es falta de capacidad.

En muchos casos, tiene que ver con cómo gestionan lo que tienen que hacer, no con si saben hacerlo. Aquí entran en juego habilidades que no siempre se ven, pero que son fundamentales: mantener la información en la mente, organizarse, saber por dónde empezar, revisar lo que hacen y sostener el esfuerzo. Cuando estas funciones no están bien ajustadas, el niño puede sentirse perdido antes incluso de empezar. Y entonces aparece el “no puedo”.

Cuando un niño evita una tarea, no siempre está eligiendo no hacerla. A menudo está intentando evitar algo que le resulta incómodo: sentirse torpe, no entender por dónde empezar, cometer errores, no llegar a lo esperado…Es una forma de protegerse. Porque si no lo intento, no fallo. Y si no fallo, no me frustro.

Entonces… ¿qué necesita?

Cuando vemos que no arranca, tendemos a empujar: “Venga, hazlo”, “si es fácil”, “ya lo sabes”. Lo hacemos con buena intención. Pero a veces ocurre algo curioso: cuanta más presión siente, más se bloquea. No porque no quiera, sino porque no sabe cómo salir de ahí.

Lo que necesitan más que insistencia es estructura y acompañamiento. Algunas claves que pueden ayudar:

  • ­Dividir la tarea.
  • No todo de golpe. Mejor empezar por una parte pequeña.
  • Ayudarle a iniciar.
  • A veces no necesita hacerlo todo, solo empezar acompañado.
  • Dar instrucciones claras y concretas.
  • Menos cantidad, más claridad.
  • Parar para revisar.
  • Enseñar a mirar lo que ha hecho, no darlo por terminado sin más.
  • Valorar el proceso.
  • No solo si está bien, sino cómo lo ha hecho.
  • Reducir la carga emocional
  • Un entorno tranquilo facilita mucho más que un entorno exigente.

Cuando dejamos de pensar “no quiere” y empezamos a mirar “qué necesita para poder”, cambia todo. Porque entonces dejamos de empujar…y empezamos a acompañar. Y desde ahí, poco a poco, el niño empieza a sentirse más capaz.

Marta Lli
Orientadora de Primaria del Colegio Alarcón

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Colegio Alarcón (LABORDOC SLU).
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.