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Etiqueta: niños responsables

Educando en positivo

Seguramente que este concepto os suene de algo…tal vez lo hayáis oído en el colegio, visto en artículos/blogs o leído en libros. Pero, ¿qué es la disciplina positiva?

La disciplina positiva es un modelo educativo que nos ayuda a entender el porqué de la conducta de los niños y cómo reconducir lo que está haciendo desde el respeto, sin castigos ni autoritarismo.

Educar en Positivo significa establecer un liderazgo con límites claros desde la amabilidad y la firmeza al mismo tiempo. Es la unión de una actitud basada en el respeto, sin una “lucha de poder”, con unas herramientas pedagógicas que se basan en la comunicación y la empatía, gestionando los errores como oportunidades de aprendizaje.

Para ello, es necesario averiguar por qué está sí, ponernos en su lugar, entenderlo. Puede ser que no se quiera meter en la bañera porque está cansado, o porque lleva todo el día fuera de casa y quiere jugar contigo, o porque tiene hambre y lo que quiere es cenar. Una conducta puede tener muchas interpretaciones. Conocer a nuestro hijo, nos ayudará a saber cómo gestionar las situaciones difíciles.

Una vez que hemos conectado con él, hay que redirigir. Cada niño necesita una cosa: los hay que un abrazo, les contiene, otros que necesitan su tiempo…lo importante es hacerle llegar que sabes qué le pasa, ponerlo en palabras y acompañarle. “Entiendo que no te apetezca bañarte, estabas jugando y eso es más divertido. ¿Qué te parece si nos llevamos un juguete y le bañamos que necesita un baño?” De esta forma, evitamos un conflicto, nosotros no nos enfadamos y establecemos un vínculo más sano con el niño.

La clave está en mantener la calma, buscar una solución creativa y que se sienta querido.

Cuando educamos en positivo, a corto plazo conseguimos que los niños cooperen y evitamos conductas no deseables. Así, van aprendiendo a gestionar las frustraciones, adquirir flexibilidad mental, resolver problemas, y desarrollar destrezas sociales y emocionales. Es decir, van adquiriendo habilidades internas que serán necesarias para cuando sean adolescentes y, más tarde, adultos: autocontrol, respeto, responsabilidad, establecimiento de relaciones sanas, …

Como dice Álvaro Bilbao, “si queremos hijos felices hay que enseñarles a navegar en tempestades”.

Os invitamos a leer este artículo sobre la charla que nos ofrecerá Álvaro Bilbao en su visita al colegio.

Convivencia familiar: consejos para que los niños colaboren en casa

Al colaborar en casa, los niños aprenden a ser responsables, comprometidos y a organizarse. Cuando un niño se siente válido, se fomenta el desarrollo de la autonomía y de la autoestima; sentirán más confianza en sí mismos, consiguiendo también un mejor ambiente en casa y una sana convivencia familiar.

Para un niño, realizar las tareas de casa puede resultar aburrido o una carga. Sentirán que tienen que realizar una tarea muy difícil y tediosa y, puede que se nieguen a colaborar. O se hagan los remolones y, al final, acaben haciendo otros las tareas por ellos. Por ello, os damos una serie de consejos para conseguir que colaboren:

– Explicarles que todos los miembros de la familia forman parte de un equipo, y, como tal, cada uno tiene asignado una tarea para llegar al mismo objetivo. Explicarle la importancia de colaborar para que la convivencia familiar sea mejor.

– Los niños deben realizar tareas que puedan hacer: asignarles tareas concretas y coherentes con su edad. Deben ser bien entendidas por los niños y ejemplificadas previamente. Por ejemplo, si le decimos que ponga la mesa, debemos enseñarle y explicarle qué hay que poner en la mesa y dónde están los utensilios. Podemos ayudarle a realizar las tareas e indicarles cómo se van haciendo, pero no hacerlas por ellos.

– Reforzar verbalmente de manera positiva cada vez que realice una tarea. Una buena forma de que realizar las tareas se convierta en un hábito, es premiar a los niños por ayudar en casa: si ayudan se llevan un punto. Cuando acumulen puntos, obtendrá un premio. Los premios deben ser consensuados con el niño y pueden ser: acostarse un día más tarde, ver una película todos juntos, hacer alguna actividad en familia, … de esta forma, los niños se sentirán más motivados.

– Cuando los niños no hagan la tarea, no hacerla por él. Con un tono tranquilo, se le repite la orden de forma clara y sin enfadarnos, animándole. Sino la realiza, hay que establecer una consecuencia advertida previamente. Por ejemplo, recoge los juguetes, cuando lo hagas podrás ver la tele.

Puede que al principio nos resulte difícil conseguir que los niños colaboren. Una motivación positiva con una comunicación firme y tranquila, desde el respeto, es la clave para que el niño se convierta en una persona responsable, empática y colaboradora.