Saltar al contenido

Etiqueta: colegio

La vuelta al cole después de Navidad

Volver a la rutina después de las Navidades no es tarea fácil para nadie. Han sido días de acostarse y levantarse tarde, estar todo el día jugando, comer a deshoras, estar con la familia y con los amigos de un lugar para otro…

¿Cómo podemos hacer que esta adaptación sea más rápida?

Es importante que vayan retomando las costumbres diarias de los días de colegio: las rutinas por las tardes, la hora del baño, la hora de acostarse y de levantarse, retomar las tareas escolares…

Pero esta vuelta a las costumbres debe ser paulatina. No podemos pretender que de estar con un plan diario más relajado y todo el día jugando, ahora dejen de hacerlo. Por eso, es importante mantener algunas actividades divertidas. Dejarles que jueguen antes de hacer la tarea y que cuando terminen la tarea podrán jugar más, es una forma de motivarles.

Además, los niños aprenden por imitación. Si ven que nosotros volvemos al trabajo sin quejarnos, viendo el lado positivo de la vuelta al trabajo y contentos, ellos tendrán una perspectiva más optimista. Hacerles ver el lado bueno de volver al colegio, que van a ver a sus amigos o seguir aprendiendo muchas cosas, les ayudará a visibilizar los puntos buenos de volver al colegio. El optimismo y la alegría ante los distintos momentos o etapas son muy importantes para afrontar los retos de cada día.

Si seguimos estos consejos, seguro que la vuelta al cole será más fácil para todos.

No os perdáis más información aquí:

Vuelta al cole y a la rutina tras las vacaciones de Navidad: Cinco consejos

Educando en positivo

Seguramente que este concepto os suene de algo…tal vez lo hayáis oído en el colegio, visto en artículos/blogs o leído en libros. Pero, ¿qué es la disciplina positiva?

La disciplina positiva es un modelo educativo que nos ayuda a entender el porqué de la conducta de los niños y cómo reconducir lo que está haciendo desde el respeto, sin castigos ni autoritarismo.

Educar en Positivo significa establecer un liderazgo con límites claros desde la amabilidad y la firmeza al mismo tiempo. Es la unión de una actitud basada en el respeto, sin una “lucha de poder”, con unas herramientas pedagógicas que se basan en la comunicación y la empatía, gestionando los errores como oportunidades de aprendizaje.

Para ello, es necesario averiguar por qué está sí, ponernos en su lugar, entenderlo. Puede ser que no se quiera meter en la bañera porque está cansado, o porque lleva todo el día fuera de casa y quiere jugar contigo, o porque tiene hambre y lo que quiere es cenar. Una conducta puede tener muchas interpretaciones. Conocer a nuestro hijo, nos ayudará a saber cómo gestionar las situaciones difíciles.

Una vez que hemos conectado con él, hay que redirigir. Cada niño necesita una cosa: los hay que un abrazo, les contiene, otros que necesitan su tiempo…lo importante es hacerle llegar que sabes qué le pasa, ponerlo en palabras y acompañarle. “Entiendo que no te apetezca bañarte, estabas jugando y eso es más divertido. ¿Qué te parece si nos llevamos un juguete y le bañamos que necesita un baño?” De esta forma, evitamos un conflicto, nosotros no nos enfadamos y establecemos un vínculo más sano con el niño.

La clave está en mantener la calma, buscar una solución creativa y que se sienta querido.

Cuando educamos en positivo, a corto plazo conseguimos que los niños cooperen y evitamos conductas no deseables. Así, van aprendiendo a gestionar las frustraciones, adquirir flexibilidad mental, resolver problemas, y desarrollar destrezas sociales y emocionales. Es decir, van adquiriendo habilidades internas que serán necesarias para cuando sean adolescentes y, más tarde, adultos: autocontrol, respeto, responsabilidad, establecimiento de relaciones sanas, …

Como dice Álvaro Bilbao, “si queremos hijos felices hay que enseñarles a navegar en tempestades”.

Os invitamos a leer este artículo sobre la charla que nos ofrecerá Álvaro Bilbao en su visita al colegio.

Aprender idiomas: Beneficios de un colegio multilingüe

¿Es beneficioso que mi hijo escuche varios idiomas? Aprender idiomas desde pequeño, ¿le facilitará el aprendizaje de otros? Exponer a un niño a diferentes sonidos puede generarnos dudas acerca de si repercute en su desarrollo o no.

Desde la neurociencia se ha comprobado que el cerebro de un niño que recibe varios estímulos lingüísticos va a tener que trabajar más. Ello implica, siempre y cuando no haya un retraso madurativo en el niño o de desarrollo lingüístico, varias VENTAJAS:

# Mayor flexibilidad cognitiva

Al tener que separar idiomas, necesitará centrarse y quedarse con lo relevante en cada momento. Su cerebro se ejercita; lo que supone que su atención y planificación se desarrollarán más rápidamente.

# Más capacidad de resolver problemas

Como está acostumbrado a cambiar de tareas con más facilidad, podría ser capaz de ver más alternativas y tomar decisiones más rápidamente.

# Mejores comunicadores

Cuando introduces nuevos idiomas los niños tienen que practicar más y tienen que observar distintos patrones sociales y de comunicación, lo que es una oportunidad para construir habilidades de comunicación social más efectivas.

# Mayor nivel cultural

El conocer otros idiomas supone también un acercamiento cultural a otras sociedades. Ello abre más la mente y puede hacer a la persona multilingüe más tolerante. Tiene acceso a más conocimientos de otros mundos sociales, literarios, culturales, etc.

Esta inmersión lingüista va unida a la madurez emocional del niño. Puede que haya niños que se sientan “ineficaces” en el idioma y eso les genere malestar. Por eso es importante ayudarle a gestionar sus inseguridades y reforzar sus avances. Desde el juego y de una forma natural conseguiremos una mayor eficacia en el aprendizaje y mayor bienestar en el niño.

Os invitamos a ver este vídeo que explica muy claramente los beneficios de aprender varios idiomas

Secured By miniOrange