«Puede pasarse todo el día con el teléfono». Es una frase que muchas veces escuchamos cuando hablamos de la relación de los más jóvenes con la tecnología. Vivimos en un mundo cada vez más digital, donde los dispositivos electrónicos no solo son herramientas para comunicarse o estudiar, sino también para divertirse y explorar. Sin embargo, también traen consigo riesgos, como la exposición a contenido inapropiado, entre ellos la pornografía. Por eso, es fundamental acompañar a los niños y adolescentes en el uso de las redes sociales, asegurándonos de que se sienten protegidos y comprendidos mientras navegan por este universo.
Cómo acompañarles en el uso de las redes sociales.
Lo primero que debemos fomentar es una comunicación abierta y sincera. Es esencial crear un espacio donde los jóvenes se sientan cómodos compartiendo sus experiencias digitales. Preguntarles qué están viendo en internet o qué les atrae en las redes sociales puede abrir la puerta a conversaciones importantes sobre los riesgos y el contenido que se encuentran. Al hacerlo, no solo les damos voz, sino que también les ayudamos a reflexionar sobre lo que consumen. Es un paso crucial para evitar que se expongan a contenidos no deseados por falta de conocimiento o de herramientas para gestionar la situación.
Otro aspecto importante es el establecimiento de límites en el uso de pantallas, pero de una forma razonada. En lugar de imponer reglas estrictas, podemos explicarles por qué es importante equilibrar el tiempo digital con otras actividades, como el deporte, la lectura o los momentos de descanso. De esta manera, les ayudamos a desarrollar una autonomía responsable y les enseñamos a gestionar su tiempo de manera equilibrada. La clave está en acompañarles, no en controlar, permitiéndoles que entiendan el “por qué” detrás de cada límite.
Además, las herramientas de control parental pueden ser útiles, pero deben ser vistas como un recurso para proteger su bienestar, no como una medida punitiva. Es fundamental que los jóvenes comprendan el propósito de estas herramientas, que no se trata de un control autoritario, sino de una protección necesaria. Esto les permite sentirse parte del proceso y les ayuda a desarrollar una mayor conciencia sobre la importancia de la privacidad y la seguridad en línea.
Hablar de la privacidad digital es otro aspecto clave. Enseñarles a proteger su información personal, como el nombre, la ubicación o las fotos, debe ser una prioridad. Explicarles cómo configurar las redes sociales para proteger su privacidad les permite tener un mayor control sobre su presencia en línea y evitar riesgos innecesarios.
¿Cómo evitar que estén todo el día con el teléfono móvil?
Pero más allá de los límites y las herramientas, también debemos fomentar un uso positivo de las pantallas. Los jóvenes tienen muchas formas de disfrutar del mundo digital, pero es importante que también encuentren tiempo para desconectar. Actividades como el deporte, las manualidades, la lectura o incluso proyectos creativos pueden ser una excelente forma de equilibrar su tiempo y estimular su creatividad. El truco está en ayudarles a descubrir actividades que realmente les interesen, para que puedan disfrutarlas sin sentirse forzados.
Por último, uno de los mayores regalos que podemos ofrecerles es el desarrollo del pensamiento crítico. Ayudarles a cuestionar lo que ven en las redes sociales, a reflexionar sobre la veracidad de la información y a reconocer los contenidos manipulados o inadecuados, les enseña a navegar de manera más consciente y responsable. No se trata de prohibirles, sino de acompañarlos en su aprendizaje, ayudándoles a desarrollar habilidades para filtrar y evaluar la información de manera crítica.
En definitiva, el uso responsable de las redes sociales y la tecnología no se basa en imponer restricciones rígidas, sino en acompañar, educar y guiar a los jóvenes para que aprendan a usar estas herramientas de manera saludable. Si les damos las herramientas adecuadas, un espacio para compartir sus inquietudes y un modelo de comportamiento digital, estaremos formando a ciudadanos digitales responsables y conscientes.
Marta Lli
Directora del Dpto. de Psicología y Orientación Escolar





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