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Categoría: Convivencia

Encuentros Alarcón Familia-Colegio en formato online

Acompañando a nuestros hijos emocionalmente

“¿Qué está pasando?” “¿Cuándo va a terminar eso?” “¿Por qué tenemos que estar encerrados en casa?” Son algunas de las preguntas que seguramente vuestros hijos os han estado haciendo estos días de confinamiento obligatorio a causa de la pandemia por COVID-19 y sobre las que nos gustaría compartir algunos apuntes, dentro de nuestros Encuentros Alarcón Familia-Colegio que ahora realizamos en versión online.

Para ellos, y para nosotros, esta situación ha sido un gran cambio para nuestras vidas. Ha sido como una explosión, una ruptura de rutinas que ha supuesto aislarse en casa, aburrirse, no ver a sus amigos, no ir al colegio, ni siquiera salir a pasear, jugar al parque o quedar con los compañeros.

Y, ante esto, el remolino de emociones negativas surge: tristeza, enfado, negación, frustración, preocupación, incertidumbre, etc. Emociones asociadas a conductas que, si bien antes también se producían, ahora lo hacen con más intensidad. En niños pequeños: rabietas, lloros, retroceso en la adquisición de hitos del desarrollo (volver a hacerse pis), pesadillas, desobediencia, pérdida de interés por actividades que antes sí que las tenían. Los adolescentes pueden mostrarse más irascibles, faltos de colaboración, aislados, entre otras.

¿Y qué podemos hacer nosotros desde la familia? La clave está en tres palabras: respetar y aceptar que estas emociones son normales, acompañar a través de la escucha activa y gestionar con algunos tips o consejos que a continuación presentamos, siempre adaptados a la edad de nuestros hijos:

1. Ser modelo de gestión y conducta. Si ellos ven que estamos tranquilos y tenemos paciencia, ellos aprenderán a gestionar sus emociones de la misma forma. Y de igual manera, si ellos ven que nosotros realizamos nuestros hobbies y nos mantenemos activos, tenderán a hacer lo mismo.

2. Limitar la información que reciben. El aumento de información que recibimos estos días, hace que aumente la ansiedad, y la ansiedad nos lleva a buscar nueva información, lo que genera de nuevo ansiedad. Es importante limitar los flujos de información y trasmitir a nuestros hijos información veraz. Responder siempre a sus preguntas, con datos acordes a la edad. Aprovechar también los momentos que estéis juntos para hablar de otros temas que no tengan que ver con el coronavirus.

3. Escuchar. Es normal que estos días vivamos explosiones emocionales de alegría o de tristeza y frustración. Ante esto el mejor método es escuchar sin juzgar. Es importante que tengan el espacio para poder hablar y expresar sus emociones. Es bueno transmitirles lo que nosotros sentimos, para que ellos vean que todos pasamos por momentos difíciles y los podemos gestionar.

4. Hacerles sentir parte de la solución. Estos días es normal que surjan sentimiento de rabia o indefensión. A veces los niños o adolescentes se frustran porque quieren volver a sus rutinas. Comunicarles que lo que están haciendo es la solución a un problema. Indicarles que lo que hacen es muy importante y darles las gracias por el esfuerzo que están haciendo (¡aunque haya espacio de mejor!!!!).

5. Establecer rutinas donde se incluya la participación en las tareas de la casa, el deporte, los juegos en familia y alguna actividad novedosa que nunca hayáis realizado. Así, fomentaremos la autonomía y la autoestima.

6. ¡¡Dejar que se aburran!! No es necesario que estén todo el tiempo haciendo cosas. Aburrirse forma parte del desarrollo madurativo y ayudará a aprender a gestionar la frustración. Ver el aburrimiento como algo positivo da lugar a la creatividad.

A continuación, proponemos una serie de JUEGOS PARA HACER EN FAMILIA con adolescentes:
– Hacer concursos de cocina: un día concurso de pizzas, otro de comida americana, ¡o lo que se nos ocurra! Hay infinitos tipos de comida y a todos nos encanta comerlas.
– Tablas de ejercicio en familia: poner un video en alguna plataforma y todos juntos en familia ¡les encanta a todas las edades!
– Bailes familiares: a través de plataformas o videojuego como “Just Dance”.
– Recopilar fotografías antiguas: recordar momentos en familia, organizar las fotos e incluso redecorar la casa con algunas nuevas.
– Jugar a juegos de mesa: existen juegos entretenido para adolescentes como el Catán, el Doble, el Uno o el Stratego. ¡Seguro que a ellos se les ocurren un montón!
– Redecorar su cuarto u otra estancia de la casa.
– Escuchar conciertos de grupos de música online. Podemos aprovechar para descubrir ese grupo que tanto escuchan.
– Hacer un puzzle. ¡Es un gran reto para todos!
– Ver series en familia: se puede alternar según los gustos, para llegar todos a un acuerdo.
– Juegos online en familia o videojuegos.
– Realizar acciones sociales en familia: escribir una carta a residencias o colaborar con una acción humanitaria.

7. Utilizar el humor. Siempre es una buena vía de escape que soltará la tensión generada y hará que generemos dopamina, neurotransmisor implicado en emociones positivas.

8. Comunicarse con los demás. A través de vídeo llamadas individuales o grupales con los familiares y amigos. Su red social debe seguir permaneciendo. Una pequeña charla o unas risas con las personas más cercanas, desinhibe de la tensión. Dejar que esas comunicaciones estos días de confinamiento sean mayores que en circunstancias normales, donde hay otros espacios de comunicación social y convivencia.

9. Ser más flexibles, pero estableciendo límites. Es decir, tienen más tiempo, pero no por ello, por ejemplo, pueden estar toda la tarde conectados a la consola. Negociar con ellos un horario mantendrá una disciplina desde la tranquilidad. El horario puede ser para toda la familia. Todos tenemos que tener rutinas. Tener rutinas hace aumentar la seguridad ya que la sensación de control aumenta.

10. Aumentar la zona de confort. Muchas veces los niños más mayores y los adolescentes se encierran en su cuarto. ¿Dónde nos refugiamos todos cuando estamos tristes o cansados? En nuestra zona de confort; ese espacio donde estamos tranquilos. Ellos se encierran en su cuarto porque es un lugar donde se siente a gusto y seguros. Para conseguir que compartan otros espacios en familia, es importante aumentar esa zona de confort a otras zonas de la casa. Para ello evitemos hacerle constantemente preguntas (¿has estudiado? ¿has recogido tu cuarto?…) esto hace que vuelvan a encerrarse en sí mismo. Es bueno utilizar estrategias como contarles algo interesante que te haya pasado en el día, contar alguna anécdota de un familiar o compartir un espacio juntos viendo una serie o realizando alguna actividad.

11. Control del sueño: Es importante marcar unos ritmos de sueño. Ponerles una hora para levantarse entre semana hace que lleguen más cansados por la noche y se acuesten antes; lo cual facilita que se mantengan los ciclos nocturnos y puedan rendir mejor durante el día.

12. Respetar su espacio. En especial, los adolescentes necesitan sus momentos de privacidad. Si necesitan estar solos un tiempo, permitídselo.
Lo que los niños y adolescente necesitan estos días es sentirse seguros y queridos, aunque no tengáis señales de ello por su parte. Aceptar lo que está sucediendo y verlo como una oportunidad para mejorar el vínculo familiar, la comunicación y fortalecer valores como la solidaridad, el respeto o la responsabilidad. ¡¡Aprovechemos la crisis para aprender y crecer!!

Convivencia familiar: consejos para que los niños colaboren en casa

Al colaborar en casa, los niños aprenden a ser responsables, comprometidos y a organizarse. Cuando un niño se siente válido, se fomenta el desarrollo de la autonomía y de la autoestima; sentirán más confianza en sí mismos, consiguiendo también un mejor ambiente en casa y una sana convivencia familiar.

Para un niño, realizar las tareas de casa puede resultar aburrido o una carga. Sentirán que tienen que realizar una tarea muy difícil y tediosa y, puede que se nieguen a colaborar. O se hagan los remolones y, al final, acaben haciendo otros las tareas por ellos. Por ello, os damos una serie de consejos para conseguir que colaboren:

– Explicarles que todos los miembros de la familia forman parte de un equipo, y, como tal, cada uno tiene asignado una tarea para llegar al mismo objetivo. Explicarle la importancia de colaborar para que la convivencia familiar sea mejor.

– Los niños deben realizar tareas que puedan hacer: asignarles tareas concretas y coherentes con su edad. Deben ser bien entendidas por los niños y ejemplificadas previamente. Por ejemplo, si le decimos que ponga la mesa, debemos enseñarle y explicarle qué hay que poner en la mesa y dónde están los utensilios. Podemos ayudarle a realizar las tareas e indicarles cómo se van haciendo, pero no hacerlas por ellos.

– Reforzar verbalmente de manera positiva cada vez que realice una tarea. Una buena forma de que realizar las tareas se convierta en un hábito, es premiar a los niños por ayudar en casa: si ayudan se llevan un punto. Cuando acumulen puntos, obtendrá un premio. Los premios deben ser consensuados con el niño y pueden ser: acostarse un día más tarde, ver una película todos juntos, hacer alguna actividad en familia, … de esta forma, los niños se sentirán más motivados.

– Cuando los niños no hagan la tarea, no hacerla por él. Con un tono tranquilo, se le repite la orden de forma clara y sin enfadarnos, animándole. Sino la realiza, hay que establecer una consecuencia advertida previamente. Por ejemplo, recoge los juguetes, cuando lo hagas podrás ver la tele.

Puede que al principio nos resulte difícil conseguir que los niños colaboren. Una motivación positiva con una comunicación firme y tranquila, desde el respeto, es la clave para que el niño se convierta en una persona responsable, empática y colaboradora.

Una convivencia pacífica en casa es posible.

El pasado jueves 5 de abril, dentro de la programación de la Escuela de Padres del Colegio Alarcón para este trimestre, Silvia Allué, psicóloga del SERPAE (Servicio de Prevención y Atención al Acoso Escolar) del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón,  nos habló acerca de “Cómo ayudar a tus hijos a solventar sus conflictos”, con el objetivo de ayudar a alcanzar una convivencia siempre cordial en el núcleo familiar. 

Presentamos a continuación algunos aspectos importantes de su presentación.

Uno de los puntos importantes que nos señaló la especialista es el de la convivencia familiar como espacio donde se aprenden las estrategias y formas de afrontamiento de los conflictos en general. “La primera pregunta que debemos hacernos” -señaló- “es en qué valores, actitudes y comportamientos se basa nuestra convivencia en la familia”. Debemos intentar mostrar coherencia entre estos tres aspectos; es decir, hacer lo que pensamos y lo que decimos. Esta coherencia no es siempre fácil de mantener. Desde luego, no es cuestión de  “castigarse” por no hacerlo correctamente siempre, sino que tenemos que tener la capacidad de analizar qué es lo que hacemos correcto, qué es lo que no nos gusta de lo que hacemos, qué alternativas tenemos para hacerlo de forma diferente y cómo podemos seguir mejorando. Esto es importante porque en las familias se adquieren los primeros referentes para la convivencia con los demás.

La especialista nos señaló que es importante conocer los elementos que potencian y dificultan la convivencia positiva, con el fin de tenerlos en cuenta y ponerlos en práctica en nuestras familias.

Elementos que potencian la convivencia pacífica:

  • Autoconocimiento, autorreconocimiento y autocrítica.
  • Conocer, reconocer y aceptar a las personas que nos rodean.
  • Valorar positivamente la diversidad.
  • Sentimiento de pertenencia al grupo: la familia, el colegio, la clase y otros grupos.
  • La identificación y la expresión de sentimientos.
  • La asertividad.
  • La toma de decisiones.
  • La empatía.
  • La co-responsabilidad.
  • La solidaridad.
  • Tener habilidades de resolución de conflictos.
  • Manejar la frustración y la ansiedad.

Por su parte, estos serían los elementos que dificultan la convivencia pacífica:

  • La falta de comunicación en la familia.
  • Los celos y la envidia.
  • La inseguridad.
  • La falta de empatía.
  • Las comparaciones entre hermanos y con compañeros.
  • El valorar unas habilidades más que otras.
  • La búsqueda de atención.
  • La falta de tolerancia.

Para que la convivencia familiar sea pacífica, y con ello aprender habilidades de convivencia extrapolables a otros entornos, es importante generalizar los elementos potenciadores y reducir o eliminar en lo posible los elementos negativos.

En la charla la ponente manifestó que esta tarea no es fácil, ya que hay otros elementos que entran en nuestro día a día como los problemas laborales, el estrés, la falta de tiempo, etc.; sin embargo, nos anima a intentar funcionar de esta manera, reconociendo los aspectos que debemos mejorar, poniendo en práctica las mejoras, y consultando cuando se tengan dudas. Nos asegura que con la práctica y el empeño suficiente se logar una convivencia familiar eficaz en la solución de conflictos que , además, ayuda a los hijos a tener un buen escenario para aprender a gestionar los problemas de convivencia dentro y fuera de la familia.

Recomendamos el libro de Adele Faber y Ealine Mazlish titulado Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen. Este libro nos ofrece métodos muy útiles para promover la colaboración de los hijos y otros temas importante en su educación; pero especialmente para el tema de esta charla, el capítulo 1 que va de cómo ayudar a los hijos afrontar sus sentimiento, resulta bastante oportuno para que quien lo desee explore uno de los aspectos fundamentales de los conflictos: los sentimientos negativos que operan en este tipo de situaciones.

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