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Categoría: Convivencia

Convivencia familiar: consejos para que los niños colaboren en casa

Al colaborar en casa, los niños aprenden a ser responsables, comprometidos y a organizarse. Cuando un niño se siente válido, se fomenta el desarrollo de la autonomía y de la autoestima; sentirán más confianza en sí mismos, consiguiendo también un mejor ambiente en casa y una sana convivencia familiar.

Para un niño, realizar las tareas de casa puede resultar aburrido o una carga. Sentirán que tienen que realizar una tarea muy difícil y tediosa y, puede que se nieguen a colaborar. O se hagan los remolones y, al final, acaben haciendo otros las tareas por ellos. Por ello, os damos una serie de consejos para conseguir que colaboren:

– Explicarles que todos los miembros de la familia forman parte de un equipo, y, como tal, cada uno tiene asignado una tarea para llegar al mismo objetivo. Explicarle la importancia de colaborar para que la convivencia familiar sea mejor.

– Los niños deben realizar tareas que puedan hacer: asignarles tareas concretas y coherentes con su edad. Deben ser bien entendidas por los niños y ejemplificadas previamente. Por ejemplo, si le decimos que ponga la mesa, debemos enseñarle y explicarle qué hay que poner en la mesa y dónde están los utensilios. Podemos ayudarle a realizar las tareas e indicarles cómo se van haciendo, pero no hacerlas por ellos.

– Reforzar verbalmente de manera positiva cada vez que realice una tarea. Una buena forma de que realizar las tareas se convierta en un hábito, es premiar a los niños por ayudar en casa: si ayudan se llevan un punto. Cuando acumulen puntos, obtendrá un premio. Los premios deben ser consensuados con el niño y pueden ser: acostarse un día más tarde, ver una película todos juntos, hacer alguna actividad en familia, … de esta forma, los niños se sentirán más motivados.

– Cuando los niños no hagan la tarea, no hacerla por él. Con un tono tranquilo, se le repite la orden de forma clara y sin enfadarnos, animándole. Sino la realiza, hay que establecer una consecuencia advertida previamente. Por ejemplo, recoge los juguetes, cuando lo hagas podrás ver la tele.

Puede que al principio nos resulte difícil conseguir que los niños colaboren. Una motivación positiva con una comunicación firme y tranquila, desde el respeto, es la clave para que el niño se convierta en una persona responsable, empática y colaboradora.

Una convivencia pacífica en casa es posible.

El pasado jueves 5 de abril, dentro de la programación de la Escuela de Padres del Colegio Alarcón para este trimestre, Silvia Allué, psicóloga del SERPAE (Servicio de Prevención y Atención al Acoso Escolar) del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón,  nos habló acerca de “Cómo ayudar a tus hijos a solventar sus conflictos”, con el objetivo de ayudar a alcanzar una convivencia siempre cordial en el núcleo familiar. 

Presentamos a continuación algunos aspectos importantes de su presentación.

Uno de los puntos importantes que nos señaló la especialista es el de la convivencia familiar como espacio donde se aprenden las estrategias y formas de afrontamiento de los conflictos en general. “La primera pregunta que debemos hacernos” -señaló- “es en qué valores, actitudes y comportamientos se basa nuestra convivencia en la familia”. Debemos intentar mostrar coherencia entre estos tres aspectos; es decir, hacer lo que pensamos y lo que decimos. Esta coherencia no es siempre fácil de mantener. Desde luego, no es cuestión de  “castigarse” por no hacerlo correctamente siempre, sino que tenemos que tener la capacidad de analizar qué es lo que hacemos correcto, qué es lo que no nos gusta de lo que hacemos, qué alternativas tenemos para hacerlo de forma diferente y cómo podemos seguir mejorando. Esto es importante porque en las familias se adquieren los primeros referentes para la convivencia con los demás.

La especialista nos señaló que es importante conocer los elementos que potencian y dificultan la convivencia positiva, con el fin de tenerlos en cuenta y ponerlos en práctica en nuestras familias.

Elementos que potencian la convivencia pacífica:

  • Autoconocimiento, autorreconocimiento y autocrítica.
  • Conocer, reconocer y aceptar a las personas que nos rodean.
  • Valorar positivamente la diversidad.
  • Sentimiento de pertenencia al grupo: la familia, el colegio, la clase y otros grupos.
  • La identificación y la expresión de sentimientos.
  • La asertividad.
  • La toma de decisiones.
  • La empatía.
  • La co-responsabilidad.
  • La solidaridad.
  • Tener habilidades de resolución de conflictos.
  • Manejar la frustración y la ansiedad.

Por su parte, estos serían los elementos que dificultan la convivencia pacífica:

  • La falta de comunicación en la familia.
  • Los celos y la envidia.
  • La inseguridad.
  • La falta de empatía.
  • Las comparaciones entre hermanos y con compañeros.
  • El valorar unas habilidades más que otras.
  • La búsqueda de atención.
  • La falta de tolerancia.

Para que la convivencia familiar sea pacífica, y con ello aprender habilidades de convivencia extrapolables a otros entornos, es importante generalizar los elementos potenciadores y reducir o eliminar en lo posible los elementos negativos.

En la charla la ponente manifestó que esta tarea no es fácil, ya que hay otros elementos que entran en nuestro día a día como los problemas laborales, el estrés, la falta de tiempo, etc.; sin embargo, nos anima a intentar funcionar de esta manera, reconociendo los aspectos que debemos mejorar, poniendo en práctica las mejoras, y consultando cuando se tengan dudas. Nos asegura que con la práctica y el empeño suficiente se logar una convivencia familiar eficaz en la solución de conflictos que , además, ayuda a los hijos a tener un buen escenario para aprender a gestionar los problemas de convivencia dentro y fuera de la familia.

Recomendamos el libro de Adele Faber y Ealine Mazlish titulado Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen. Este libro nos ofrece métodos muy útiles para promover la colaboración de los hijos y otros temas importante en su educación; pero especialmente para el tema de esta charla, el capítulo 1 que va de cómo ayudar a los hijos afrontar sus sentimiento, resulta bastante oportuno para que quien lo desee explore uno de los aspectos fundamentales de los conflictos: los sentimientos negativos que operan en este tipo de situaciones.