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Ansiedad al final de curso: sobrevivir a los exámenes finales

Estamos ya en la última etapa del curso. Es un momento de nervios y de prisas. Vamos a dar unas pinceladas para conocer una aliada que si no la controlamos puede arruinar nuestros resultados: la ansiedad.

La ansiedad es una reacción normal ante cosas que nos parecen importantes y nos generan incertidumbre. Nos activa y nos puede ayudar a centrarnos (dejar fuera de nuestro foco de atención lo que no es relevante ahora). Sin embargo, si no la controlamos va a interferir bastante en nuestro rendimiento y nuestra confianza.

Consejos para poner a raya la ansiedad ante los exámenes:

1. Trata de conocer qué es lo que más te preocupa y qué emoción hay detrás de esa preocupación. Habla con alguien de confianza. También es útil hablar con tu tutor o con orientación del colegio. Utiliza la asertividad y expresa tus pensamientos y emociones sin ofender.

2. Reflexiona sobre cómo te hablas a ti mismo. Si te dices “no voy a ser capaz”, “soy tonto”, o si anticipas el fracaso: “voy a suspender”, es que la ansiedad te está controlando. Estos pensamientos negativos afectan a tu estado emocional y a tu rendimiento intelectual. Trata de decirte frases neutras, concretas y descriptivas relativas a lo que tienes que hacer en cada momento. Por ejemplo, si estás en el examen: “voy a hacerlo lo mejor posible”.

3. Presta atención a cómo te cuidas durante la etapa de exámenes. Comer y descansar adecuadamente es fundamental para que el cerebro trabaje y no le falten nutrientes fundamentales (=gasolina de los procesos de pensamiento que se utilizan en los exámenes).

4. Piensa un poco qué hay detrás de la ansiedad que sientes: ¿sientes miedo por decepcionar a alguien? ¿temes la opinión de tus padres o compañeros? Pregúntate si realmente tú eres tus resultados académicos, o eres algo más que eso para las personas que te importan.

5. Controla tu ansiedad utilizando técnicas de relajación como la respiración profunda o la relajación muscular mediante la tensión y distensión de grupos musculares, al tiempo que lo acompañas de palabras de calma y distensión. A algunas personas les ayuda bastante también hacer algún deporte.

6. Evita tomar en exceso cafeína, tabaco o cualquier estimulante. Estas sustancias afectan a las conexiones neuronales alterando los procesos de pensamiento que puedes necesitar en los exámenes

El día del examen te puede ayudar a prevenir la ansiedad:

1. Llegar suficientemente pronto para sentarte en tu sitio y organizar tu material.

2. Procurar acompañarte de personas que te dan seguridad y que refuerzan tu preparación.

3. Cuando recibas el examen, leer las instrucciones un par de veces y organizar tu tiempo de forma eficiente. Dejar unos minutos finales para repasar todo y controlar la ortografía y la caligrafía.

Durante el examen:

1. Utiliza alguna de las técnicas de relajación sobre todo la respiración profunda y consciente.

2. Empieza con las preguntas más sencillas, lo que te reforzará y hará que afrontes con mayor seguridad las que son más difíciles.

3. No te apresures si ves que tus compañeros acaban antes que tú, trabaja a tu ritmo.

Convivencia familiar: consejos para que los niños colaboren en casa

Al colaborar en casa, los niños aprenden a ser responsables, comprometidos y a organizarse. Cuando un niño se siente válido, se fomenta el desarrollo de la autonomía y de la autoestima; sentirán más confianza en sí mismos, consiguiendo también un mejor ambiente en casa y una sana convivencia familiar.

Para un niño, realizar las tareas de casa puede resultar aburrido o una carga. Sentirán que tienen que realizar una tarea muy difícil y tediosa y, puede que se nieguen a colaborar. O se hagan los remolones y, al final, acaben haciendo otros las tareas por ellos. Por ello, os damos una serie de consejos para conseguir que colaboren:

– Explicarles que todos los miembros de la familia forman parte de un equipo, y, como tal, cada uno tiene asignado una tarea para llegar al mismo objetivo. Explicarle la importancia de colaborar para que la convivencia familiar sea mejor.

– Los niños deben realizar tareas que puedan hacer: asignarles tareas concretas y coherentes con su edad. Deben ser bien entendidas por los niños y ejemplificadas previamente. Por ejemplo, si le decimos que ponga la mesa, debemos enseñarle y explicarle qué hay que poner en la mesa y dónde están los utensilios. Podemos ayudarle a realizar las tareas e indicarles cómo se van haciendo, pero no hacerlas por ellos.

– Reforzar verbalmente de manera positiva cada vez que realice una tarea. Una buena forma de que realizar las tareas se convierta en un hábito, es premiar a los niños por ayudar en casa: si ayudan se llevan un punto. Cuando acumulen puntos, obtendrá un premio. Los premios deben ser consensuados con el niño y pueden ser: acostarse un día más tarde, ver una película todos juntos, hacer alguna actividad en familia, … de esta forma, los niños se sentirán más motivados.

– Cuando los niños no hagan la tarea, no hacerla por él. Con un tono tranquilo, se le repite la orden de forma clara y sin enfadarnos, animándole. Sino la realiza, hay que establecer una consecuencia advertida previamente. Por ejemplo, recoge los juguetes, cuando lo hagas podrás ver la tele.

Puede que al principio nos resulte difícil conseguir que los niños colaboren. Una motivación positiva con una comunicación firme y tranquila, desde el respeto, es la clave para que el niño se convierta en una persona responsable, empática y colaboradora.

Actividades extraescolares…¿son beneficiosas?

Según datos del Ministerio de Educación, más del 90% de los alumnos españoles de Primaria y Secundaria realizan actividades extraescolares y, algo más de la mitad, dos o más actividades a la semana, alargando la jornada “laboral” de los alumnos un 90%. Esto responde muchas veces a la sobrecarga laboral de los padres o al interés en la formación complementaria. Esto en sí mismo no es ni bueno ni malo. Tiene sus ventajas e inconvenientes, como todo.

Las actividades extraescolares permiten completar la formación del niño, así como conocer ambientes nuevos donde tiene la oportunidad de aprender a trabajar en equipo y a socializar con otros niños. La participación en estas actividades se han asociado a un “mayor rendimiento académico, menos problemas de conducta y mayores tasas de éxito en la vida adulta”, según Edin Radal, de la Universidad Loyola en Chicago. Se favorecen aspectos como la socialización, la tolerancia, el respeto de las normas y el entrenamiento en frustración, contribuyendo al desarrollo de la autoestima y de su personalidad.

Todas las consecuencias positivas desaparecen si la agenda infantil se encuentra sobrecargada. Esto provoca niños estresados, con ansiedad, cansados e incapaces de disfrutar del momento.

Se relega uno de los elementos más importantes para la maduración infantil: el juego, una necesidad básica y vital para su desarrollo personal. Además, los padres apenas tienen tiempo de hablar con sus hijos o de compartir tiempo de ocio, lo que puede alterar su relación con la familia y los amigos. Todo ello puede repercutir en el rendimiento académico del niño.

Según señala Jennifer Fredrick, profesora de Desarrollo Humano en el Connecticut College (EEUU) “El mensaje es que los padres deben encontrar el equilibrio y prestar atención a las señales del niño. Si parece que sufre estrés es necesario reducir las actividades. La participación en contextos extraescolares es beneficiosa para él, pero siempre que los padres se fijen en si el menor da o no muestras de sobrecarga”,

Lo más recomendable es una o dos actividades, sin sobrepasar tres, y pasar un tiempo de calidad con los padres, realizando actividades, jugando o hablando.

Cada niño es único y tiene un carácter diferente. Hay que escoger una actividad que favorezca su desarrollo personal, que la disfruten, se diviertan y estén motivados, que no tengan la sensación de que es “tener más colegio”.

Hay que tener en cuenta los intereses del niño. La función de los padres es la de orientar, no la de imponer: contar con su opinión y asesorarle dependiendo de sus gustos, su carácter y sus habilidades. Forzar a una actividad implica que probablemente el niño fracase y se refuerce una falta de capacidad de decisión y de escasa creatividad.

Es necesario hacer un seguimiento ya que los niños responden de manera diferente a las mismas actividades: conocer cómo está en el colegio, hablar con el propio niño y observar cómo es su funcionamiento personal y escolar ayudará a saber si es beneficioso para el niño.

La familia es importante para los hijos adolescentes…¡aunque a veces no lo parezca!

La etapa adolescente es única en la vida de las personas. Aunque hay múltiples manuales sobre la adolescencia, puede describirse como el periodo que se establece entre el comienzo del desarrollo biológico y hormonal de la pubertad, y la consecución de un rol estable en la sociedad. La presencia de la familia entorno al joven en esos años es fundamental.

El adolescente transita su etapa dejando progresivamente formas de hacer, sentir y pensar de su etapa infantil y adquiriendo, en ocasiones a base de ensayo-error, otra nueva forma en busca de estabilidad y ajuste acorde con su evolución.

En este proceso de “búsqueda de estabilidad” la función de los padres es fundamental. A veces podéis pensar que vuestro papel se ha quedado al margen y que los hijos no os dejan espacio en esa nueva vida. Es normal verlo así debido a la tendencia habitual de cuestionamiento a la autoridad que tienen los adolescentes y el desvío intenso de la atención hacia los amigos. Sin embargo, sois imprescindibles. Los padres sois la parte firme que les queda en todo este proceso de cambio, el apoyo y el consejo maduro en sus profundas dudas, el ejemplo o modelo adulto de comportamiento que sirve de referencia, el cariño que creen perdido en sus discusiones sociales, el amor incondicional. Aunque la convivencia con el adolescente parezca que no así, lo es y es bueno saberlo.

Todos sabemos que ser adolescente no siempre es fácil; es una edad muy intensa, con altos y bajos y llena de nuevas vivencias donde, el cerebro está en proceso de construcción creando nuevas conexiones y desechando otras menos usadas, de manera que se generarán nuevos pensamientos y conductas.

Cuando tengáis un momento, os proponemos que escuchéis la conferencia “EL misterioso funcionamiento del cerebro adolescente” de la neurocientífica Sarah-Jayne Blakemore que explica en líneas generales en qué consiste este desarrollo cerebral y la importancia que en él va a tener el entorno y la relación del joven con su familia:

Para terminar, os invitamos a reflexionar sobre todo lo que creéis que puede aportar vuestro hijo al mundo y el tipo de persona que os gustaría que fuera el día de mañana: alegre, sincero, generoso, responsable, humilde, empático… Ahora pensad, ¿cuánto de eso hay en nosotros? A través del ejemplo que le estamos dando hoy, podremos sembrar semillas para el futuro. ¡Entre todos empecemos el curso con energía y la ilusión de ser siempre un poquito mejor!

¡¡Ánimo!!

El camino hacia una autoridad positiva

“¿Debo poner normas y límites a mis hijos?” “¿Cómo hacerlo sin que parezca un tirano?” A lo mejor has tenido estos pensamiento en alguna ocasión. A veces, dudamos sobre si ser autoritario o no con los hijos. Puede haber varios motivos para ello: miedo a parecer excesivamente autoritarios, haber sufrido cuando eras niño un estilo autoritario que no te gustó, o poco tiempo para dedicarle a los hijos y ser firme. Estas dudas pueden impedir ejercer una autoridad positiva y, en ocasiones, se consigue el efecto contrario: que el niño se convierta en un “tirano”.

Para un adecuado desarrollo, los niños necesitan límites. De esta forma, los padres les proporcionan seguridad, les demuestran que les importan, y les proporcionan vínculos sanos, enseñándoles a convivir y a manejarse en el mundo que les rodea. Además, los límites bien aplicados contribuyen a aprender a autorregularse; es decir, a ponerse límites uno mismo según va avanzando la edad.

A la hora de ejercer la autoridad positiva es normal que los padres se equivoquen. ¡Qué no cunda el pánico! Lo que deja huella en el niño no es lo que se hace una vez mal, sino lo que se hace mal de forma habitual. En este punto es importante revisar en qué te has equivocado, reconocerlo y cambiarlo. Si no sabes cómo, puedes compartir tus dudas con quien consideres que puede ayudarte. Con ello, irán evolucionando tus habilidades como educador.

Cuando ejerzas una autoridad positiva, tu hijo debe sentirse en todo momento guiado, apoyado, apreciado y nunca juzgado, ni mucho menos rechazado. A continuación, se dan una serie de pautas que ayudan a este objetivo:

  • Lo primero es consensuar con la persona adulta que conviva en la familia(pareja, padre o madre, fundamentalmente)  las normas del hogar. Es crucial llegar a un acuerdo antes de presentarles las normas a los niños. Además, las normas deben ser revisables según el niño vaya creciendo.
  • Hablar con ellos de la forma más objetiva y descriptible posible. Los límites deben ser claros, con explicaciones breves y sencillas y de forma positiva (evitar presentarlos en términos de “no hacer tal cosa”, sino expresar de forma sencilla lo que hay que hacer) . Por ejemplo, “Cariño, después de jugar, recoge los juguetes y colócalos en el armario”.
  • Ofrecer libertad de elección. Esto es, tratar de ofrecer siempre dos opciones para que haga lo que queremos. Por ejemplo, “Hay que vestirse, ¿te pones esta falda o este vestido?”. De esta forma les enseñamos que sus deseos y emociones son aceptables.
  • Explicar por qué sin sermonear. Los sermones tienen efectividad cero. Cuando sea necesario, manifiesta la razón del porqué en pocas palabras. Es útil explicar brevemente la razón de la orden que se le da. De esa manera, se promueve el desarrollo de valores internos de conducta y el niño va creando su propia conciencia. Hablar con los hijos de los problemas, límites y normas e incorporarles al establecimiento de las mismas facilita su colaboración, y fomenta el desarrollo de su auto-control.
  • Valorar sus intentos y esfuerzos por mejorar. Cuando hables con él de su comportamiento acentúa lo positivo. Desaprueba la conducta, lo que hace; no a tu hijo. No es lo mismo decir “eres malo” que “eso está mal hecho”. De esta forma, no se sentirá rechazado ni se afectará su autoestima.
  • Ser firmes. Hay que aplicar el límite con firmeza. Por ejemplo, “Tienes que hacer los deberes, cariño”. Siempre de una forma positiva. Pare ello, hay que asegurarse que el niño esté quieto, hay que mirarles a los ojos, con un gesto suave, hablarle de manera clara y con un tono firme y seguro, sin gritos.
  • Ser consistente. Las normas son para cumplirse. Si cada vez le mandamos un mensaje distinto, no va a saber qué se espera de él y esto, aumenta la probabilidad de conductas inadecuadas.
  • Reconocer los propios errores. Nadie es perfecto, los padres, tampoco. Esto le dará seguridad y tranquilidad al niño, le anima a tomar decisiones, aunque se pueda equivocar.
  • Controla tus emociones y tu temperamento. Es más efectivo si hablamos desde la tranquilidad. Primero cálmate, respira profundo y, luego, corrige con disciplina positiva.

La escucha activa hacia los hijos puede transmitirles confianza en sí mismos y habilidad para manejar sus sentimientos y problemas. Tener autoridad positiva equivale a educar con sentido común, respeto y amor.

 

¡La vuelta al cole!

Después de dos meses y medio donde los niños han disfrutado de mucho tiempo libre, lleno de juegos y diversión, sin horarios; ¡llegó septiembre! y con ello la vuelta al cole y su rutina diaria: madrugones, exámenes, proyectos, extraescolares… en definitiva, ¡comienza una nueva etapa!

Hay que adaptarse a un nuevo curso, nuevos profesores, tal vez algún compañero nuevo o cambio de centro. ¡Se presenta un momento de muchas novedades! Todo esto puede generar cierto nerviosismo, puede que cierto “bajón anímico”, más cansancio e, incluso, cierta irritabilidad. Lo que podríamos denominar un “síndrome postvacacional” por el que también los padres pasan. Es un proceso normal. Los niños son muy adaptables, pero hay que ayudarles a readaptarse a esta rutina con calma e ilusión. ¿Cómo podemos hacerlo?:

  • Destacar el lado positivo de la vuelta al colegio: ver a sus amigos, retomar las clases extraescolares, …
  • Explicar qué se van a encontrar en esta nueva etapa, esto les proporciona seguridad.
  • Mostrar optimismo ante la nueva etapa que va a empezar y señalar sus puntos fuertes para llevar a cabo los nuevos retos a los que se va a enfrentar.
  • Hacer de modelos: reincorporarse al trabajo con ganas e ilusión, sin quejas, hará que ellos vean el proceso más fácil.
  • Contar alguna anécdota de cuando fue al colegio.
  • Utilizar la escucha activa para que cuente cómo se siente y qué cosas le suceden.
  • Ajustar de nuevo las rutinas de sueño, horarios de comidas, alimentación…
  • Marcar límites con el uso de las nuevas tecnologías. Durante el verano seguro que han estado muchas horas disfrutando con ellas, por eso es necesario establecer tiempos de uso para evitar distracciones durante el curso escolar.
  • Planificar con el niño o la niña las actividades que va a realizar, preparar la mochila, el material escolar, los libros, …
  • Crear su espacio de estudio y estrenar algún material le ayuda a emprender el curso con más ilusión.

Los cambios de ciclo aumentan la incertidumbre, la falta de seguridad y, con ello, las dificultades de adaptación. Por ello es muy importante la motivación del profesorado y que los padres acompañen emocionalmente a sus hijos en este proceso, especialmente en estas primeras semanas de la vuelta al cole.

Tal vez el momento más difícil es para los padres que dejan por primera vez a su hijo en el colegio: la separación, las dudas, los llantos…todo esto es normal. No es un momento fácil. Es importante que mantengamos la calma. Pararse en la puerta, desearle un buen día, darle un beso e irse sin dar mayor importancia a su reacción. Despedirse con tranquilidad y una sonrisa. No es conveniente alargar la despedida ni dejarle dentro de la clase, esto puede llevar a un mayor incremento de los lloros o pataletas y repetir en el tiempo estas conductas. Tener la seguridad de que unos minutos más tarde estará jugando.

Por último, ¡paciencia y ánimo con este nuevo inicio de curso!

Una semana en Julio para reflexionar sobre los estudios universitarios

Si no tienes muy claro qué estudiar cuando termines el bachillerato, la universidad Francisco de Vitoria organiza en verano (del 2 al 13 de julio 2018) una nueva edición del Summer Campus UFV para alumnos de 4º ESO, 1º y 2º de bachillerato, con mucha información y alternativas sobre estudios universitarios.

Durante una semana se realizan diversas actividades de orientación preuniversitaria con información y talleres prácticos para contribuir y apoyar a los estudiante en su toma decisiones de tipo vocacional.

Si deseas más información y cómo qué hacer para inscribirse visita esta página: http://summercampusufv.es/

Trucos para estudiar mejor al final del curso

Estamos ya en la tercera evaluación y dentro de poco tenemos los exámenes de final de curso. ¡Que no cunda el pánico! Desde Colegio Alarcón, queremos compartir con vosotros estos consejos que nos resultan muy útiles y tal vez puedan interesaros también a vosotros cuando os enfrentéis a fechas límite para estudiar.

Este vídeo presenta 10 trucos para memorizar y mejorar la capacidad de estudiar. La memoria no es lo más importante para recabar conocimientos, pero sin duda es necesaria para guardar algún tipo de información. Échale un vistazo y tú decides si te parece útil.

También esta web, que creó un profesor de instituto de Móstoles (Madrid) ya hace un tiempo, tiene trucos y espacios para practicar habilidades que pueden resultar muy útiles para el estudio. Tú decides lo que te venga mejor:

Si con este enlace no entras en la web, entra en Google y busca Aprender a estudiar, te saldrá este enlace y si haces click sobre él deberías entrar sin problema.

Una convivencia pacífica en casa es posible.

El pasado jueves 5 de abril, dentro de la programación de la Escuela de Padres del Colegio Alarcón para este trimestre, Silvia Allué, psicóloga del SERPAE (Servicio de Prevención y Atención al Acoso Escolar) del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón,  nos habló acerca de “Cómo ayudar a tus hijos a solventar sus conflictos”, con el objetivo de ayudar a alcanzar una convivencia siempre cordial en el núcleo familiar. 

Presentamos a continuación algunos aspectos importantes de su presentación.

Uno de los puntos importantes que nos señaló la especialista es el de la convivencia familiar como espacio donde se aprenden las estrategias y formas de afrontamiento de los conflictos en general. “La primera pregunta que debemos hacernos” -señaló- “es en qué valores, actitudes y comportamientos se basa nuestra convivencia en la familia”. Debemos intentar mostrar coherencia entre estos tres aspectos; es decir, hacer lo que pensamos y lo que decimos. Esta coherencia no es siempre fácil de mantener. Desde luego, no es cuestión de  “castigarse” por no hacerlo correctamente siempre, sino que tenemos que tener la capacidad de analizar qué es lo que hacemos correcto, qué es lo que no nos gusta de lo que hacemos, qué alternativas tenemos para hacerlo de forma diferente y cómo podemos seguir mejorando. Esto es importante porque en las familias se adquieren los primeros referentes para la convivencia con los demás.

La especialista nos señaló que es importante conocer los elementos que potencian y dificultan la convivencia positiva, con el fin de tenerlos en cuenta y ponerlos en práctica en nuestras familias.

Elementos que potencian la convivencia pacífica:

  • Autoconocimiento, autorreconocimiento y autocrítica.
  • Conocer, reconocer y aceptar a las personas que nos rodean.
  • Valorar positivamente la diversidad.
  • Sentimiento de pertenencia al grupo: la familia, el colegio, la clase y otros grupos.
  • La identificación y la expresión de sentimientos.
  • La asertividad.
  • La toma de decisiones.
  • La empatía.
  • La co-responsabilidad.
  • La solidaridad.
  • Tener habilidades de resolución de conflictos.
  • Manejar la frustración y la ansiedad.

Por su parte, estos serían los elementos que dificultan la convivencia pacífica:

  • La falta de comunicación en la familia.
  • Los celos y la envidia.
  • La inseguridad.
  • La falta de empatía.
  • Las comparaciones entre hermanos y con compañeros.
  • El valorar unas habilidades más que otras.
  • La búsqueda de atención.
  • La falta de tolerancia.

Para que la convivencia familiar sea pacífica, y con ello aprender habilidades de convivencia extrapolables a otros entornos, es importante generalizar los elementos potenciadores y reducir o eliminar en lo posible los elementos negativos.

En la charla la ponente manifestó que esta tarea no es fácil, ya que hay otros elementos que entran en nuestro día a día como los problemas laborales, el estrés, la falta de tiempo, etc.; sin embargo, nos anima a intentar funcionar de esta manera, reconociendo los aspectos que debemos mejorar, poniendo en práctica las mejoras, y consultando cuando se tengan dudas. Nos asegura que con la práctica y el empeño suficiente se logar una convivencia familiar eficaz en la solución de conflictos que , además, ayuda a los hijos a tener un buen escenario para aprender a gestionar los problemas de convivencia dentro y fuera de la familia.

Recomendamos el libro de Adele Faber y Ealine Mazlish titulado Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen. Este libro nos ofrece métodos muy útiles para promover la colaboración de los hijos y otros temas importante en su educación; pero especialmente para el tema de esta charla, el capítulo 1 que va de cómo ayudar a los hijos afrontar sus sentimiento, resulta bastante oportuno para que quien lo desee explore uno de los aspectos fundamentales de los conflictos: los sentimientos negativos que operan en este tipo de situaciones.

¡Bienvenidos a nuestro blog sobre orientación educativa!

Con una gran ilusión y muchas ganas, desde el Departamento de Psicología y Orientación Escolar del Colegio Alarcón, abrimos este blog sobre orientación y divualgación educativa con el fin de compartir información y dar respuesta a las dudas que surgen en el día a día en la educación y crianza de nuestros niños, niñas y jóvenes. Nuestro objetivo es promover la reflexión y también ayudar a adquirir herramientas y habilidades para ejercer de manera eficaz la difícil tarea de ser padres.

Pero este blog no está dirigido únicamente a padres y madres, sino a todos los miembros que componen la Comunidad Educativa: alumnos, profesores, personal no docente, abuelos…

Periódicamente, a través de artículos, vídeos, noticias, etc. ofreceremos información, explicaciones, pautas y/o consejos generales que sirvan de guía ante los pequeños problemas, dificultades o dudas que puedan surgir en el día a día. También queremos servir de espacio de reflexión ante diferentes temas de actualidad y aportar información útil basada en las aportaciones de distintas áreas del conocimiento como la psicología, la educación, la psicopedagogía, la medicina o las neurociencias.

También, compartiremos en este blog las distintas actividades que desarrollamos en el departamento de psicología y orientación del colegio y puedan ser de vuestro interés.

Sabemos que el proceso educativo supone un reto importante para mucho de nosotros y requiere que estemos conectados y actualizados. Desde aquí queremos acompañaros en este largo de este camino.